Un nuevo estudio de la Universidad de Viena y la ETH Zúrich demostró que la duración del día está aumentando por efecto directo del calentamiento global. El cambio se mide en milésimas de segundo, pero ocurre a un ritmo que no se había registrado en al menos 3,6 millones de años, lo que obliga a revisar cómo entendemos el equilibrio de nuestro planeta.