Los expertos consideran que el evento alcanzaría su máxima intensidad entre septiembre y noviembre de 2026.

La agencia estadounidense dice que las condiciones de este fenómeno son similares a las registradas en 1997.

El fenómeno provocará fuertes lluvias y posibles inundaciones en las costas del Pacífico americano, además de sequías en países como Indonesia y Australia.