Cuando tenía veintiún años y no sabía qué diablos hacer con mi vida, un canal de televisión me contrató para comentar el mundial de fútbol que se jugó en México. Yo sabía algo de fútbol, tampoco tanto. Me había enviciado con ese deporte desde muy joven.

El productor del canal no sabía que yo era aficionado a esas drogas y mis colegas comentaristas tampoco estaban al tanto de mis vicios privados

Cuando tenía veintiún años y no sabía qué diablos hacer con mi vida, un canal de televisión me contrató para comentar el mundial de fútbol que se jugó en México. Yo sabía algo de…