Hay un antifujimorismo redivivo estos días que ve en el triunfo de Keiko Fujimori el retorno de los noventa. Es una alucinación, pero se origina en el recuerdo de los abusos autoritarios de Alberto Fujimori cuando sometió a los poderes constitucionales y compró la prensa para asegurar su segunda reelección. Este antifujimorismo le adjudica a Keiko un gen autoritario que la llevaría a implantar una dictadura, pese a que ella se opuso a Montesinos, formó un partido político a diferencia de su padre y las condiciones son totalmente diferentes a los noventa. Y está detrás de la narrativa de que ejerce una dictadura parlamentaria desde la que controla todos los poderes.

La virtual victoria de Keiko Fujimori en su cuarto intento consecutivo de alcanzar la presidencia –un hecho inédito en la política mundial– ha dejado sorprendidos a muchos,…

La inminente victoria de Keiko Fujimori ha activado diversos temores, algunos sustentados en hechos del pasado, otros más imaginados. Lo cierto es que, difícilmente, alguno de los…