Me gusta que el partido del lunes contra Austria caiga a las 2 de la tarde. Los bares, restaurantes y pizzerías van a estar repletos (cosa que no ocurrió el martes pasado contra Argelia, jugado a las 22), la gente va a estar parada frente a las vidrieras de los negocios que venden plasmas y televisores, que seguramente darán el partido; muchos lo van a ver en el trabajo por internet o, incluso, escuchar por radio (taxistas,colectiveros, canas, etc.). No solo por el fútbol: cualquier excusa es buena para mí para que se pare el ritmo laboral y el clima depresivo que nos atraviesa. Este es el Mundial de la pobreza creciente, del ajuste económico permanente, de la crueldad como política de estado, del poder obsceno de los grandes grupos económicos, de injerencia de Estados Unidos en la política argentina (en especial en la política económica) tal vez como nunca en la historia, y de la complicidad del poder judicial y los medios hegemónicos, complicidad que roza el delito. En ese clima, un grupo de jugadores-millonarios salen detrás de la pelotita y el país, el lunes, se va a parar por dos horas. Bienvenidas esas dos horas, que no cambiarán nada sustancial, salvo, precisamente, esas dos horas.

El 3 a 0 del equipo de Lionel Scaloni frente a Argelia fue, lejos, lo más visto del día.No salieron al aire ni "Gran Hermano", ni "Pasapalabra", ni "Es mi sueño" ni "Otro día…

Las diferentes latencias pueden generar una diferencia de hasta un minuto en las transmisiones de un mismo evento