Las palabras de la artista revelan una verdad incómoda sobre la estrategia que algunos fans emplean para no perder su lugar en la primera fila

At a time when concert etiquette feels like it couldn't get much worse, the 23-year-old singer may have uncovered an entirely new frontier of diabolically shameful fan behaviour.

In un periodo in cui l’educazione ai concerti sembra già al minimo storico, la cantante 23enne potrebbe aver svelato una nuova frontiera del comportamento vergognoso dei fan.

Las palabras de la artista revelan una verdad incómoda sobre la estrategia que algunos fans emplean para no perder su lugar en la primera fila