“Se iban a sacar las puertas de los goznes; los de Rumpelmayer estaban en ello. ¡Qué mañana!, pensó Clarissa Dalloway. Fresca, como regalada a niños en una playa. ¡Qué divertido! ¡Qué zambullidas! Eso le había parecido siempre, cuando, con un leve chirrido de goznes, como el de...