Contestar el teléfono se ha convertido en una acción cada vez más incómoda para millones de personas.

El acceso de los delincuentes a bases de datos con números telefónicos ha impulsado la proliferación de este tipo de llamadas en los últimos años.

Aunque a primera vista parezcan llamadas accidentales o bromas telefónicas, la realidad es que muchas tienen un propósito específico.