Estas regiones son las más vulnerables a la desertificación y a la sequía, según los especialistas consultados por Mongabay Latam. La degradación del suelo y el incremento de las temperaturas han preparado las condiciones para incendios más severos y con mayores obstáculos para su recuperación. El resultado: falta de alimentos o migración por falta de acceso a insumos básicos.