Elevar la voz sin intención puede ser una conducta aprendida o un reflejo de desregulación emocional, pero no siempre una agresión.

Elevar la voz sin intención puede ser una conducta aprendida o un reflejo de desregulación emocional, pero no siempre una agresión.

Los expertos explican que, en muchos casos, este gesto está relacionado con la personalidad, las emociones o hábitos adquiridos durante la infancia