Especialistas advierten de que pueden provocar visión doble, hundimiento ocular o pérdida visual si el traumatismo afecta directamente al ojo

Las fracturas orbitales se producen en cualquiera de los huesos que rodean el ojo. Existen tres tipos: de reborde orbitario, de piso de la órbita o de 'blowout'.

Los repetidos y contundentes impacto en la zona superior del rostro pueden desembocar en daños en la cuenca del ojo.