El químico sevillano, cuya formación de posgrado la completó en las universidades de Carolina del Norte, Yale, Berkeley y Oxford, denuncia la burocracia española, la rigidez del sistema científico y la falta de incentivos para la excelencia: «El sistema es perverso y no favorece a quién más se esfuerza porque no evalúa la producción ni los resultados del trabajo»