Hace algunos años vi, en la Alianza Francesa, “Pulmones”, la obra de Duncan Macmillan. Recuerdo impresionada a los talentosos Fiorella Pennano y Renato Rueda casi sin escenografía, sosteniendo con el cuerpo y la palabra una angustia existencial que se volvía física. Una pareja se preguntaba si era responsable traer un hijo al mundo en medio de la incertidumbre climática, económica y moral. No era solo una discusión sobre maternidad o paternidad; era la respiración entrecortada de una generación que quiere hacer lo correcto y no sabe si todavía existe un suelo firme desde donde decidir.