En realidad, cada lector es, cuando lee, el propio lector de sí mismo. La obra del escritor no es más que una especie de instrumento óptico que ofrece al lector para permitirle discernir lo que, sin ese libro, no hubiera podido ver en sí mismo. (Marcel Proust, Le temps retrouvé).

En realidad, cada lector es, cuando lee, el propio lector de sí mismo. La obra del escritor no es más que una especie de instrumento óptico que ofrece al lector para permitirle…

Borges creía que la realidad era tan ilusoria como las ficciones, y que solo las creaciones pueden darnos herramientas de interpretación.