Con ella desaparece una de las últimas representantes de una generación de escritores para quienes la literatura no era una profesión sino una forma de intervenir en el mundo. Poeta, narradora, periodista y militante política, atravesó más de ocho décadas de vida intelectual argentina sin renunciar jamás a ninguna de esas identidades. Nacida en Buenos Aires en 1923, comenzó a publicar muy joven. Su primer libro fue Umbral de tierra (1942); integró la llamada Generación del 40 y construyó una obra singular, situada en una zona donde el lirismo, la imaginación narrativa y la preocupación histórica convivían sin contradicciones. Para muchos lectores su nombre quedó asociado a Los viernes de la eternidad, la novela que obtuvo el Premio Emecé y el Premio Nacional de Letras y que más tarde fue llevada al cine por Héctor Olivera. Publicó durante décadas con regularidad y recibió, entre otras distinciones, dos premios Konex y el Gran Premio de Honor de la SADE.

La escritora fue una de las voces destacadas de la Generación del 40; su best seller fue llevado al cine por Héctor Olivera, con Héctor Alterio, Thelma Biral y Susana Campos

Con ella desaparece una de las últimas representantes de una generación de escritores para quienes la literatura no era una profesión sino una forma de intervenir en el mundo.…