Las autoridades sugieren que la llegada del cocodrilo a la costa podría ser consecuencia de intensas lluvias que alteraron su hábitat natural en los manglares.

Situación ha activado un operativo de vigilancia y monitoreo por parte de las autoridades ambientales peruanas.

La aparición del réptil en el balneario del norte provocó la suspensión de diversas actividades para evitar poner en riesgo a la población.