El 11 de abril de 2024, los bogotanos fueron notificados de que el agua que surtía a la ciudad sería racionada a causa del fenómeno de El Niño. Las restricciones transformaron la vida cotidiana de millones de personas durante una de las mayores crisis hídricas que ha enfrentado la capital.

Se prevén menos lluvias, aumento de temperaturas y posibles afectaciones al abastecimiento de agua y la generación hidroeléctrica.

Las autoridades ambientales de Colombia confirmaron la llegada del fenómeno. Podría ser uno de los más intensos registrados desde 1950.