La realidad (un sello de clausura sobre todas las puertas del deseo) te alcanza y te lleva por delante, lo quieras o no. El asunto es cómo vas a reaccionar. Murió el Indio Solari, lo que desencadenó una de las más intensas manifestaciones de religiosidad popular de las que se tenga memoria. A esa muerte, el gobierno contestó negando para sus funerales el lugar de privilegio que el cantante se merecía, alegando no sé qué razones de seguridad (las mismas estupideces que te dicen para que apagues el celular en el avión). Y los odiadores que siguen al gobierno se dieron incluso el lujo de celebrar esa muerte en los comentarios a repetición que evacuaron en las notas periodísticas. Yo nunca seguí a los Redondos, y ni siquiera me sé un tema completo. Nada de ese universo, yo pensaba, se relacionaba conmigo y pensaba callar respetuosamente hasta que el diputado Paulón propuso un homenaje impensado (¿pero acaso lo impensado no es lo que moviliza al pensamiento?): declarar el 5 de junio como día de la cultura ricotera y el pogo. En el cuerpo del proyecto de ley cita a las autoridades. No la Real Academia, que sabe todo sobre la muñeira pero nada sobre el pogo, sino el Diccionario Latinoamericano (DILE) que creamos en Untref hace diez años y que incluye esa definición (y otras tantas esenciales).

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A lo largo de los siglos, nuestra divinidad monoteísta fue objeto de infinitas predicaciones, abarcando las semblanzas con y sin rostro de la intuición, las sutilezas de la…