Después de 18 meses aguardando un trasplante de pulmón, Florrie Bark, una niña británica, logró lo que parecía imposible: superar una forma rara de leucemia y tocar la campana que pone fin al tratamiento oncológico. Su historia, reconocida en los premios Pride of Britain, moviliza a una comunidad entera y recauda fondos para niños en situaciones similares