La inesperada intervención, que incluyó un abrazo y un beso, dejó al comunicador visiblemente desconcertado mientras intentaba mantener la compostura.

Varios cronistas de ese país se olvidaron de que tenían el micrófono abierto y criticaron con dureza al capitán y figura del equipo, Heung-min Son

Marcelo Benedetto dejó el micrófono, los audífonos y se coló entre la seguridad de Shakira en el estadio Azteca.