Durante treinta años, Amelia Dyer se aprovechó de madres solteras y en situación de vulnerabilidad que buscaban entregar a sus hijos en adopción. Así construyó un negocio criminal que terminó con cientos de recién nacidos asesinados. Fue condenada a morir en la horca y ejecutada en Londres el 10 de junio de 1896, hace 130 años