La experiencia histórica de los conflictos armados entre 1990 y 2025, ofrece una lección contundente y difícilmente rebatible: de las 60 guerras registradas en ese período, el 35% concluyeron con un acuerdo de paz formal, y en todos y cada uno de esos casos, el éxito o el fracaso posterior del proceso estuvo directamente vinculado a la existencia o ausencia de garantías sólidas de cumplimiento. Esta evidencia empírica no es un dato menor ni anecdótico; es una verdad estructural que debería guiar cualquier proceso negociador serio, especialmente en una región tan volátil y compleja como Oriente Medio.