Cuando el Estadio Azteca abrió sus puertas para el Mundial de 1970, la seguridad dependía prácticamente de policías, radios y la observación humana. En 1986 la

Cuando el Estadio Azteca abrió sus puertas para el Mundial de 1970, la seguridad dependía prácticamente de policías, radios y la observación humana. En 1986 la

Ciudad de México no parece del todo lista para recibir la Copa del Mundo. Su principal templo, eso sí, ya ultima todos los detalles.