España se mantiene entre los países europeos con mayor presión fiscal sobre las pequeñas y medianas empresas y autónomos en un contexto marcado por el incremento del control tributario, nuevas obligaciones digitales y una creciente complejidad normativa. Según datos analizados por Quantax,, España, aunque no es el país con más impuestos de Europa, se sitúa en una posición media-alta en carga fiscal efectiva frente a las principales economías de la Unión Europea.