Durante unas semanas, personas provenientes de países separados por océanos, religiones, idiomas, sistemas políticos y realidades económicas compartirán los mismos espacios

La Copa del Mundo promete ser la más grande de la historia, pero también enfrenta el desafío de reconectar con la emoción y el folclor que marcaron a otras generaciones.

Durante unas semanas, personas provenientes de países separados por océanos, religiones, idiomas, sistemas políticos y realidades económicas compartirán los mismos espacios