Jano era el dios romano de las puertas, del paso de una cosa a otra, el instante en que algo se cierra y algo empieza; por eso tenía dos rostros. Uno miraba hacia atrás; el otro, hacia adelante. Una segunda vuelta debería ser eso, un umbral. En la primera vuelta los candidatos sobreviven mirando al pasado, a sus votantes más originarios; en la segunda deben moderarse para mirar el futuro. En la segunda vuelta hay que convencer a quienes dudan, tranquilizar a quienes temen, corregir lo que se carga y abrir una expectativa de gobierno.

Ambos contendientes, por izquierda o por derecha, moldearon sus discursos para apuntar al centro político y hacia el territorio de sus propios rivales.También al inmenso océano de…

Las elecciones presidenciales en Perú generan incertidumbre. La posible victoria de Keiko Fujimori no garantiza estabilidad, como se ha visto en la historia reciente de la…