A Mérida Sánchez lo encadenaron de pies, manos y cintura. El apretón final parecía más una puesta en escena de una película que de realidad

La aparición del jefe militar, encadenado en una corte de Nueva York, dibuja su soledad en un momento de reivindicación soberanista en México

A Mérida Sánchez lo encadenaron de pies, manos y cintura. El apretón final parecía más una puesta en escena de una película que de realidad