Don Roberto desconfiaba de los curas, los militares y los políticos porque ellos le habían robado su hacienda, en nombre de la reforma agraria. Le confiscaron todo, sus tierras, sus caballos, sus vacas, sus tractores, sus árboles de manzanas y naranjas.

Aquella mañana de invierno aprendí a manejar el auto de don Roberto, mientras él me daba instrucciones pacientemente

Don Roberto desconfiaba de los curas, los militares y los políticos porque ellos le habían robado su hacienda, en nombre de la reforma agraria. Le confiscaron todo, sus tierras,…