Desde que la “Casa de Austria”, que reinaba en España en el siglo XVI, descubrió que, bien tratada, la madera llamada “palo de Campeche” brindaba un tinte para tela de un negro perfecto, que no se deslucía con el uso, el rey Felipe II decretó un monopolio comercial absoluto sobre la explotación de esa materia prima que permitía obtener el tono que indicaba poder económico y sofisticación. Aquella medida iba a desatar conflictos bélicos, enfrentamientos y contrabando. Un ejemplo de cómo un recurso de la naturaleza y una tendencia pueden alterar el curso de los acontecimientos