Reducir la economía circular al reciclaje es un error. Comprender su potencial exige mirar el marco de las 9R: rechazar, repensar, reducir, reutilizar, reparar, reacondicionar, remanufacturar, resignificar y, al final, reciclar. Esta jerarquía enseña que el mayor valor ambiental y económico se genera al intervenir cuanto antes en la cadena de producción y consumo. El objetivo no es gestionar mejor la basura, sino evitar que exista.