Los cineastas belgas ponen nuevamente su dispositivo cinematográfico el servicio de una temática compleja y dura: las madres adolescentes de sectores vulnerables. Lo hacen con rigor y sin golpes bajos.

En la película, una adolecente se tatúa en un mundo apenas distópico, en donde el vínculo afectivo aparece como el antídoto.

Los cineastas belgas ponen nuevamente su dispositivo cinematográfico el servicio de una temática compleja y dura: las madres adolescentes de sectores vulnerables. Lo hacen con…