La crisis de la minería ilegal en el Perú es multidimensional; social, ambiental, política, electoral, jurídica, policial, soberana y hasta eclesial, pues los obispos de la Amazonía que han protestado hoy reciben amenazas. La minería ilegal no termina en la draga del río Madre de Dios; es una cadena productiva internacional con muchos eslabones cómodos y respetables: personas que financian el capital de trabajo de procesadoras de oro, bancos peruanos y globales, auditores internacionales, asesores financieros y legales, transportadores de valores que llevan las barras doré desde la planta procesadora al Callao y después hasta los Emiratos Árabes Unidos, navieras y aerolíneas que las embarcan. Cada uno cree estar lejos del lodo. No lo está.

Además de evaluar las propuestas económicas, los especialistas advirtieron que el próximo gobierno enfrentará retos como la inseguridad ciudadana, las economías ilegales y las…

La crisis de la minería ilegal en el Perú es multidimensional; social, ambiental, política, electoral, jurídica, policial, soberana y hasta eclesial, pues los obispos de la…