El 4 de junio de 1990, Jack Kevorkian asistió la muerte de Janet Adkins, una mujer de 54 años diagnosticada con Alzheimer en etapa temprana que ya no quería vivir. Ideó un polémico mecanismo para esquivar las leyes, ayudó a morir a más de 130 enfermos terminales y terminó pagando su cruzada tras las rejas