Durante los últimos 30 años, el Perú ha vivido una de las transformaciones económicas más importantes de su historia. Pese a las recurrentes crisis políticas, cambios de gobierno, conflictos sociales e incluso una pandemia global, el país logró reducir significativamente la pobreza, ampliar la clase media, multiplicar sus exportaciones y atraer miles de millones de dólares en inversión privada. Estos avances no fueron casualidad. Fueron producto de un modelo económico basado en la estabilidad macroeconómica, la apertura comercial, el respeto a la inversión privada y la integración del Perú a los mercados internacionales.