Una polémica inesperada puso a la inteligencia artificial en el centro de la conversación global.

El papa tiene razón al exigir un debate serio, pero también son necesarias decisiones concretas para defender a la humanidad, dice este analista.

El documento abrió una discusión entre empresarios tecnológicos, dirigentes republicanos y líderes religiosos sobre quién debe fijar los límites del desarrollo tecnológico