La legitimidad del Senado y la Cámara de Diputados es estructuralmente débil, lo que plantea una corrección urgente del sistema de elección al Congreso. En el Senado, una buena cantidad de senadores han sido elegidos en las regiones sin alcanzar ni el 2% del padrón electoral respectivo. Frente a este panorama, resultaría razonable extender la segunda vuelta a las elecciones parlamentarias.