La producción mexicana imagina un horizonte cercano donde los robots y la inteligencia artificial dominan nuestra cotidianeidad.

La producción mexicana imagina un horizonte cercano donde los robots y la inteligencia artificial dominan nuestra cotidianeidad.

En la película, una adolecente se tatúa en un mundo apenas distópico, en donde el vínculo afectivo aparece como el antídoto.