No se trata de una discusión de nombres o candidaturas. Está en juego la posibilidad de separar al peronismo contemporáneo de la experiencia política que, desde 2003, volvió a conectarlo con las mayorías populares, recuperó capacidad estatal, amplió derechos sociales y reinstaló el conflicto distributivo en el centro de la escena nacional y encarna Cristina Kirchner. Para un sector importante del peronismo, intentar construir un espacio desligado de Cristina Kirchner supone repetir, bajo nuevas condiciones históricas, el viejo y reiterado intento del “peronismo sin Perón”. La historia terminó demostrando que el peronismo, aún proscripto, conservó la representación popular mientras sus versiones “adaptadas” al sistema fueron perdiendo legitimidad social.