Una reapertura parcial del estrecho de Ormuz podría estar cerca. Pero, ¿está más cerca una solución regional duradera? La narrativa predominante es que Estados Unidos ha perdido el control de la situación en el Golfo Pérsico. Y es cierto que Irán ha adquirido una poderosa baza —la capacidad de amenazar el transporte marítimo en el estrecho— que antes no poseía. En ese sentido, el equilibrio de poder en su relación con Estados Unidos se ha inclinado a favor de Irán. Este cambio, junto con el bloqueo estadounidense correspondiente al transporte marítimo vinculado a Irán, implica cuatro posibles escenarios: China media para lograr una paz duradera; Irán se sume en el caos ; Estados Unidos se retira por completo; y se mantiene una versión confusa del statu quo. La buena noticia para el presidente estadounidense Donald Trump es que aún conserva la iniciativa y probablemente pueda elegir el escenario que prefiera. Sin embargo, Trump todavía enfrenta un gran problema, ya que tiene tres objetivos principales: desmantelar el programa nuclear iraní, reabrir permanentemente el estrecho y evitar ser el presidente al que se le atribuya la pérdida de Taiwán a manos de China. La mala noticia para Trump es que, como máximo, podrá lograr dos de estos objetivos.

Mientras Irán no impondrá ningún peaje en el estrecho, Estados Unidos levantará el bloqueo marítimo, de acuerdo con el medio estadounidense

El canciller francés Jean-Noël Barrot afirmó que un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz está cerca y pidió acelerar las negociaciones para evitar…

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