Hay una tentación peligrosa en el debate político peruano al reducir a ciertos votantes a una caricatura. Decir “¿cómo pueden apoyar a ese candidato?” resulta fácil desde la distancia, pero profundamente superficial cuando se ignoran las condiciones reales en las que millones de peruanos viven. Yo no considero a Roberto Sánchez el mejor candidato, y no votaría por él. Sin embargo, juzgar a quienes sí lo apoyan sin entender su contexto no solo es injusto, sino intelectualmente pobre.