Como hizo el expresidente Castillo en su momento, el congresista Roberto Sánchez reclutó al economista Pedro Francke para el debate “técnico” del domingo pasado. En la escala musical de la extrema izquierda, Francke es la voz de la moderación. “No vamos a expropiar nada”, dijo, rebelándose contra la “gestión directa” de los recursos naturales que plantea el plan de gobierno de su partido; “vamos a desregular”, más bien. Después de pasarse 50 años leyendo a Marx, parecería haber descubierto a Milton Friedman.