Es de esperarse que el diálogo y la sensatez –y no la violencia– primen entre las partes para que el país andino supere este difícil momento.

Es de esperarse que el diálogo y la sensatez –y no la violencia– primen entre las partes para que el país andino supere este difícil momento.

El desamparo jurídico al que muchos se han visto sometidos ha producido un efecto paralizante que termina favoreciendo a los grupos ilegales.

¿Hasta cuándo tendrá que esperar el Caribe una solución estructural al viacrucis de la crisis del servicio eléctrico?