El declive de los grandes jefes del hampa dio paso a un férreo control militarizado en las prisiones, donde arrecian las denuncias por desnutrición, maltrato y aislamiento

Los reos “fueron torturados, golpeados”, según se denuncia, pero no se sabe mucho de su paradero.

El declive de los grandes jefes del hampa dio paso a un férreo control militarizado en las prisiones, donde arrecian las denuncias por desnutrición, maltrato y aislamiento