Amplias y limpias avenidas escoltadas por interminables corredores verdes que comunican todo el municipio, carriles bici que ganan espacio de los vehículos de combustión, zonas de bajas emisiones, enormes parques, rincones de biodiversidad por doquier, viviendas unifamiliares con tejados a dos aguas o incluso algunos con estilo alpino... podría ser la descripción de cualquier barrio o ciudad de la rica Dinamarca, pero no. En el sur de Madrid, donde antiguamente se asentaba un vertedero crece hoy un municipio cuyas calles evocan a las de ciudades residenciales del norte de Europa.