En el clásico recinto de la capital, la cantante presentó un show sólido y dinámico, donde las canciones de Dopamina crecieron en escena entre baterías, guitarras y una conexión cada vez más natural con el público. Entre temas inéditos y hasta un momento en que canta sin instrumentos, la artista desplegó un espectáculo fresco y que no parece tener techo.