Roberto Sánchez viene ofreciendo revisar contratos y concesiones de inversión extranjera. Lo dice con la audacia de quien cree que “revisar” es sinónimo de justicia social. Pero hay una diferencia enorme entre negociar un contrato que va a vencer y sentar a la mesa a un inversionista con contrato vigente simplemente porque al nuevo gobierno le pareció que el acuerdo no era lo suficientemente conveniente para los intereses peruanos. Una es gestión. La otra es confiscación.