La tradición almonteña volvió a renovarse y los hombres de la Virgen tomaron las andas tras el rosario por la aldea en la madrugada del Lunes de Pentecostés

La tradición almonteña volvió a renovarse y los hombres de la Virgen tomaron las andas tras el rosario por la aldea en la madrugada del Lunes de Pentecostés

"Yo no quiero m�s que una mano, una mano herida si es posible", escrib�a Federico Garc�a Lorca en su obra Poeta en Nueva York (1929-1930). Una mano que "ense�e...