En 2014, el inglés Russell Edwards presentó un libro con pruebas supuestamente concluyentes de que el barbero judío-polaco Aaron Kosminski era el asesino en serie que aterrorizó a Londres en 1888. Se basó en pruebas de ADN realizadas con la sangre de una prenda que, aseguraba, perteneció a una de sus víctimas. Kosminski fue considerado sospechoso cuando ocurrieron los crímenes, pero luego fue descartado y murió internado en un asilo psiquiátrico el 24 de mayo de 1919