En el 2025 bajamos 1,9% el nivel de pobreza luego de haber crecido 3,4% ese año. Si creciéramos 8% al año –como podríamos si recuperamos la estabilidad política y ejecutamos reformas estructurales–, reduciríamos la pobreza entre cuatro y cinco puntos por año. Ya lo hicimos. Pero para eso no podemos elegir una opción que, en el mejor de los casos, repetiría los daños causados por Pedro Castillo.