El gobierno de Estados Unidos anunció una nueva política que restringe el ajuste de estatus migratorio dentro del país y obliga a la mayoría de solicitantes de residencia permanente a realizar el trámite en consulados en el extranjero.

USCIS y DHS activaron una unidad que revisa expedientes de residentes permanentes; ya hay 50 casos que avanzan hacia remoción y la medida genera alarma en comunidades hispanas.

El anuncio se enmarca en la política migratoria restrictiva de la Administración Trump, que busca reducir la inmigración irregular